Un doblete de Portu silenció Los Cármenes y puso a la Real colíder cuando todo apuntaba a un empate. Ambos equipos lo dieron todo en el campo, hasta la extenuación, y el empate parecía lo más justo. Puede que a estas horas lamenten en Granada la oportunidad perdida, pero que no duden que están con los mejores del campeonato.

La Real arrancó mejor, metiendo al Granada en su campo. De hecho, los locales tardaron casi 10 minutos en jugar en terreno visitante. No pasaron apuros, sobre todo porque la solidez defensiva de los de Diego Martínez está fuera de toda toda. Pero seguro que la afición esperaba otra puesta en escena.

Sin embargo, así es el fútbol, la primera gran ocasión fue rojiblanca. Yangel Herrera se sacó de la manga un derechazo que obligó a Remiro a realizar una gran parada.Pero el mejor juego visitante tuvo su premio a los 21 minutos. Una pérdida en el centro del campo, el balón le cae a Oyarzabal y de primeras lanza en profundidad a Portu, que no perdona. Cuatro minutos después se produjo la jugada clave del partido. Mano de Neva en un despeje y llega la duda. O córner o penalti. Para eso está el VAR… Prieto Iglesias después de ver la jugada en la pantalla señala saque de esquina. Si hubiera pitado penalti no hubiera pasado nada. Es más, parecía penalti.

El caso es que esa acción le dio aire al Granada y se lo quitó a la Real. Poco a poco, se fue adueñando del partido, la presión empezó a surtir efecto y los locales comenzaron a rondar el área donostiarra.

Merecía el gol y el empate llegó en una acción muy desafortunada de Remiro. Vadillo lanzó una falta desde fuera del área con potencia y colocación, pero desde tan lejos que el portero tenía todo el tiempo del mundo para reaccionar. No lo hizo y cuando quiso llegar se la zampó.

Así se llegó al descanso, con la sensación de que la Real había empezado mejor, pero con el Granada habiendo acabado la primera parte más cerca de la victoria.

Miedo al error

La segunda parte arrancó con los dos equipos más timoratos y con un punto menos de intensidad. Era como si ambos intuyeran que iban a necesitar las fuerzas para el arreón final. Eso sí, ninguno renunció a su estilo. El Granada, muy bien colocado, firme en cada disputa y soñando con una acción a balón parado, su especialidad. La Real, con más toque, con la clase de Oyarzabal siempre latente para inclinar la balanza. El liderato estaba a sólo un gol de distancia, vértigo para muchos, pero un premio imposible de renunciar para dos equipos llamados a estar en otras peleas. Quién sabe si esa oportunidad va a volver en algún otro momento…

Por eso Los Cármenes apretó lo suyo, la afición no se quiere bajar de la nube y hace bien. El equipo ganará o perderá, pero están cumpliendo como unos titanes.

Y la Real aprovechó su momento y logró el botín. En el minuto 89, Januzaj, recién entrado en el campo, habilitó a Portu para sentenciar el choque.

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